Madrid está lleno de restaurantes de moda que aparecen y desaparecen con la misma rapidez con la que cambian las tendencias. Sin embargo, hay direcciones que han sabido mantenerse durante décadas gracias a una fórmula que nunca falla: buen producto, servicio cercano y la capacidad de convertirse en el escenario perfecto para cualquier ocasión. Es precisamente lo que ocurre con Mies y La Gintonería de Candilón, dos establecimientos situados junto al estadio Santiago Bernabéu que, lejos de funcionar como espacios independientes, ofrecen una experiencia que comienza en la mesa y termina entre cócteles y conversaciones sin mirar el reloj.
Mies, más de 38 años reinterpretando la cocina española
Desde 1988, Mies se ha consolidado como uno de los grandes clásicos de la avenida General Perón. Su propuesta apuesta por una cocina española contemporánea que respeta el recetario tradicional, pero incorpora técnicas actuales y una cuidada presentación, siempre con el producto como protagonista.

La carta está pensada para compartir, aunque también ofrece platos principales capaces de satisfacer tanto a los amantes de la carne como del pescado. Entre los imprescindibles destacan las patatas confitadas con huevo, jamón ibérico y trufa negra, las piruletas crujientes de langostino con chutney de jalapeño, las flores de alcachofa confitadas con foie o la original escalibada de aguacate, ventresca y mayonesa de trufa.
En el apartado marino sobresalen elaboraciones como el tataki de atún rojo, el pulpo a la parrilla, el sapito a la bilbaína, las sardinas ahumadas con pico de gallo y gel de lima, las almejas de carril a la marinera o las zamburiñas con trufa negra y pera asada. Para quienes prefieren la carne, el chuletón de vaca gallega madurado durante 40 días, el solomillo al PX con foie, la pluma ibérica o su hamburguesa gourmet figuran entre las opciones más demandadas.

Un restaurante pensado también para el día a día
Además de su carta, Mies se ha convertido en un punto de encuentro habitual para quienes trabajan en la zona financiera de Azca y Bernabéu gracias a un menú ejecutivo semanal por 17 euros, diseñado para comidas de negocios o pausas gastronómicas entre semana.
A ello se suma una de sus grandes ventajas, una amplia terraza abierta durante todo el año y un horario continuado que permite disfrutar del espacio desde el desayuno hasta la cena, pasando por el aperitivo o una larga sobremesa. Esa versatilidad convierte al restaurante en una opción tan válida para una reunión profesional como para una celebración entre amigos.

Cuando termina la comida, empieza Candilón
A escasos metros se encuentra La Gintonería de Candilón, un establecimiento abierto desde 1986 que lleva años siendo uno de los referentes de la coctelería madrileña, especialmente para los aficionados al gin-tonic. Su carta reúne más de cuarenta ginebras premium procedentes de distintos países, entre ellas etiquetas como Nordés, Roku o Mombasa, permitiendo personalizar cada combinado según los gustos de cada cliente.
Más allá del gin-tonic, la oferta incluye clásicos internacionales como el Mai Thai o el Pisco Sour, junto a propuestas propias como el Mojiterráneo, elaborado con ginebra, albahaca, cítricos y tónica. El resultado es una carta variada que invita a prolongar la velada mucho después del café.

Un espacio para celebraciones
Candilón dispone además de un reservado equipado para reuniones privadas, cumpleaños y eventos de empresa. El espacio cuenta con televisión para presentaciones, equipo de sonido, iluminación y karaoke, además de la posibilidad de organizar cócteles y menús personalizados, lo que amplía aún más las posibilidades del establecimiento.
Una experiencia completa en el corazón del Bernabéu
En una ciudad donde la gastronomía ya no se limita únicamente al momento de sentarse a la mesa, Mies y Candilón representan una forma de entender el ocio cada vez más demandada. Primero una comida basada en el producto y la cocina española reinterpretada; después, una copa elaborada con el mismo cuidado que los platos. Dos conceptos diferentes que, unidos, convierten cualquier cita, ya sea un almuerzo de trabajo, una celebración o una cena entre amigos, en un plan redondo en una de las zonas más dinámicas de Madrid.

