En Cas Català, a pocos minutos de Palma, Hospes Maricel & Spa tiene una de esas ubicaciones que hacen que cualquier plan empiece bien. El Mediterráneo está presente en las terrazas, en el spa y en las horas que pasan alrededor de la piscina. Pero tampoco hace falta reservar una habitación para disfrutarlo. Un desayuno que fue reconocido como el mejor del mundo, una comida frente al mar, un tratamiento de bienestar o una tarde junto al agua permiten convertir una visita al hotel en una pequeña escapada dentro de la propia Mallorca.

El Desayuno Maricel es una de las grandes señas de identidad del hotel. Reconocido en 2004 por los críticos gastronómicos reunidos en la II Cumbre de Gastronomía Madrid Fusión como “Mejor desayuno del mundo”, se aleja del concepto tradicional de buffet para plantear una degustación en varios pases, con producto mallorquín, sabores mediterráneos y elaboraciones que siguen el ritmo de las estaciones.

Entre sus propuestas aparecen la Rosa de salmón ahumado con ajoblanco de almendra mallorquina, uvas y perlas de aceite de oliva, la Coca de aceite con sobrasada de porc negre, manzana asada e higos y el Tartar de longaniza de payés con gel de tomate de ramilletes, helado de aceite de oliva y pan frito. Una experiencia que puede prolongarse durante horas, con el mar como telón de fondo y una mañana entera por delante.
Cocina mediterránea y ostras junto al agua
El Restaurante Maricel, dirigido por el chef José Vicente Tarín, lleva a la mesa una interpretación contemporánea de la cocina mediterránea y mallorquina, con protagonismo del producto local y de temporada. Sus terrazas abiertas al mar son parte esencial de la experiencia, especialmente cuando la comida se alarga hasta la sobremesa.

La temporada suma además una nueva propuesta con Oysters Menorca, instalada en el Pool Club. Ostras, caviar, gildas, anchoas, ahumados y pequeños bocados para compartir acompañan las tardes y noches junto a la infinity pool, con champagne, música y la bahía de Palma al fondo. Las cenas están abiertas también a clientes externos, lo que convierte esta nueva propuesta en otra razón para acercarse a Maricel aunque no haya habitación reservada.
Bodyna, un spa frente al Mediterráneo
El bienestar tiene su propio escenario en Bodyna, el spa de Hospes Maricel. Bajo los arcos de piedra del antiguo palacio, los tratamientos se desarrollan entre espacios interiores y zonas abiertas hacia el Mediterráneo, donde el sonido del agua y la brisa forman parte del entorno.
Piscinas climatizadas interior y exterior, hammam, sauna y jacuzzi completan una propuesta que incluye masajes, tratamientos faciales y corporales y rituales con cosmética natural Cinq Mondes. Una opción especialmente atractiva para quienes buscan dedicar unas horas al descanso sin necesidad de convertirlo en una estancia completa.

La Cozy Experience permite llevar esta idea un poco más lejos. La propuesta combina un espacio privado con cama balinesa, acceso al Mediterráneo y a la piscina principal, circuito de spa y masaje. También existe una modalidad de día completo pensada para parejas o pequeños grupos.
El atractivo de Hospes Maricel & Spa está precisamente en esa posibilidad de elegir. Se puede llegar para desayunar, pasar la mañana entre el spa y el mar, reservar una cama balinesa, comer en la terraza o aparecer al atardecer para tomar una copa y quedarse a cenar entre ostras y caviar. Mallorca queda ahí mismo, pero durante unas horas la sensación es la de haber hecho una escapada.


