Madrid en Semana Santa se vive a otro ritmo. Las calles se llenan de procesiones, el centro recupera cierta calma y, casi sin darte cuenta, el plan gira en torno a la mesa. Porque estos días son para volver a los clásicos, potaje, bacalao y torrijas, pero también para descubrir restaurantes que están marcando el pulso de la ciudad.
De direcciones castizas a aperturas recientes, pasando por terrazas con vistas o experiencias diferentes, esta es la lista definitiva para comer (muy) bien estos días.
1. Casa Nokiate, la neo-taberna latina que está revolucionando Madrid
En un momento en el que Madrid pide conceptos nuevos, Casa Nokiate encaja a la perfección. Este pequeño local en el centro se ha convertido en uno de los puntos de encuentro más interesantes de la ciudad, con una propuesta que mezcla lo latino y lo asiático de forma natural y sin artificios. Aquí todo invita a compartir y probar. Desde unos torreznos sobre yuca hasta tiraditos y ceviches con leches de tigre propias, la carta juega con referencias reconocibles pero ejecutadas con personalidad. Detrás está el chef Gustavo Montestruque Bisso, que refuerza ese eje latino contemporáneo con una cocina vibrante y muy actual. Pero si hay algo que define Casa Nokiate es su barra protagonista. La coctelería, fresca y con identidad, convierte la experiencia en algo más que una comida. Es el típico sitio al que vas a cenar y acabas quedándote.
2. Barra Alta Madrid, producto impecable en clave contemporánea
En el elegante barrio de Salamanca, Barra Alta Madrid es ese restaurante que siempre funciona. La propuesta de Dani Roca parte de la cocina tradicional, pero la actualiza con pequeños giros y una selección de producto impecable. El plan aquí es claro: pedir varios platos al centro y dejarse llevar. Ostras normandas, tartar de bogavante y vieira o una ensaladilla con gamba cristal abren el apetito antes de pasar a platos como la pluma ibérica o el gallo de costa con toques thai. El espacio acompaña, con una decoración elegante pero cercana, y una barra perfecta para un picoteo más informal. Ideal tanto para una comida relajada como para una cena que se alarga.
3. Casa Toro, la torrija que justifica la visita
Con vistas a Las Ventas, Casa Toro es una de esas tabernas con alma que sorprenden. Su propuesta mezcla lo castizo con guiños andaluces, en un ambiente donde el flamenco y el buen producto van de la mano. Entre sus imprescindibles, la ensaladilla rusa o los huevos rotos con rabo de toro, pero si hay un plato que brilla en Semana Santa es su torrija de brioche. Elaborada con mimo, infusionada, frita y acompañada de sabayón y helado de mantequilla tostada, es puro vicio.
4. El Lince, tradición madrileña con sello contemporáneo
El proyecto de Javi Estévez es sinónimo de cocina castiza bien entendida. En El Lince, la tradición se actualiza sin perder su esencia, con platos reconocibles que siempre apetecen. Durante Semana Santa, el bacalao es protagonista absoluto, especialmente en sus tacos a la romana. Y si hay que rematar, su torrija de brioche con helado de limón es una apuesta segura. Además, en su local de Chueca incorporan potaje fuera de carta, reforzando ese vínculo con la temporada.
5. Ponzano, el templo del potaje de vigilia
Hay sitios que no necesitan reinventarse, y Ponzano es uno de ellos. Con décadas de historia, sigue siendo referencia cuando se busca cocina de toda la vida. En estos días, el potaje de vigilia se convierte en protagonista. Garbanzos, espinacas, bacalao y sus famosas pellas de bacalao elevan este plato tradicional a otro nivel. Y de postre, una torrija clásica que sabe a casa.
6. Inhala Terraza, bacalao con vistas al cielo de Madrid
Para quienes buscan un plan más especial, Inhala Terraza combina gastronomía y vistas en pleno centro. Situada en una azotea con jardín colgante, es uno de esos lugares que elevan cualquier comida. Su propuesta mezcla recetas tradicionales con un toque actual, y en Semana Santa destaca su suprema de bacalao con crema de apionabo y espuma de ajo negro. Un plato que demuestra que la tradición también puede ser sofisticada.
7. La Taberna de Elia, mucho más que carne
Aunque es conocida por sus carnes, La Taberna de Elia también brilla en Cuaresma. Su potaje de vigilia es uno de los más celebrados, acompañado de una carta que cuida tanto el producto como la ejecución. Aquí todo tiene un punto clásico, bien hecho y sin artificios, lo que la convierte en una opción perfecta para quienes buscan cocina de verdad.
8. Azotea del Círculo de Bellas Artes, el plan que nunca falla
Pocas vistas compiten con las de la Azotea del Círculo de Bellas Artes. Este clásico madrileño sigue siendo uno de los mejores planes para disfrutar de la ciudad desde arriba. A la experiencia se suma una carta con platos reconocibles, como torreznos, croquetas o bacalao, perfectos para acompañar el momento. Ideal para cerrar el día.
9. Persimmon’s, una escapada gastronómica a Georgia
Para quienes buscan algo diferente, Persimmon’s propone un viaje a la cocina georgiana sin salir de Madrid. Su carta gira en torno a la brasa y a sabores intensos, acompañados de cócteles con chacha. Platos como el kachapuri o sus carnes ahumadas convierten la experiencia en algo poco habitual en la ciudad. Un plan distinto que sorprende.
10. Petritegi, cinco siglos de historia sidrera (y una escapada perfecta)
Si la Semana Santa se alarga, merece la pena salir de Madrid. Petritegi, en el País Vasco, es mucho más que una sidrería: es historia viva de la gastronomía. Fundada en 1526, ha sabido evolucionar generación tras generación sin perder su esencia. Hoy combina tradición, innovación y cultura sidrera, convirtiéndose en una visita imprescindible.

