Petra más allá del Tesoro, descubrir una maravilla del mundo sin prisas

Senderos que conducen a miradores inesperados, caminos que llegan hasta el Monasterio, recetas compartidas con cocineros locales y noches iluminadas por miles de velas revelan una Petra muy diferente a la de la fotografía más conocida. La antigua ciudad nabatea invita a caminarla, a detenerse y, sobre todo, a dedicarle tiempo.

Petra lo tenemos tan interiorizado que casi todos creemos conocerla. Durante años, la imagen del Tesoro apareciendo al final del Siq ha sido una de las postales más reconocibles de los viajes. Pero cuando la fachada de Al-Khazneh aparece ante los ojos, la visita no termina. En realidad, acaba de empezar.

Patrimonio Mundial de la UNESCO y una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, Petra conserva la extraordinaria herencia de los nabateos, que hace más de 2.000 años levantaron aquí una ciudad de arquitectura monumental excavada en la roca y desarrollaron un complejo sistema para almacenar y conducir el agua. Su posición convirtió además a Petra en un importante enclave de las rutas comerciales que atravesaban la región, por donde circulaban incienso, especias, sedas y otros productos.

Hoy, su mayor atractivo quizá esté precisamente en todo aquello que queda después de la primera fotografía.

Seguir caminando después del Tesoro

La ruta que atraviesa el Siq continúa mucho más allá de Al-Khazneh. A medida que se avanza aparecen la Calle de las Fachadas, el teatro, las Tumbas Reales, la Vía Columnada y Qasr Al-Bint, espacios que permiten entender la verdadera dimensión de aquella ciudad nabatea.

También merece la pena cambiar el punto de vista. El sendero de Al-Khubtha asciende desde la zona de las Tumbas Reales hasta uno de los miradores más espectaculares sobre el Tesoro. Otra de las grandes caminatas conduce hasta Ad-Deir, el Monasterio, al que se llega después de salvar las antiguas escaleras excavadas en la montaña.

Y todavía quedan caminos menos frecuentados. La Back Route de Ad-Deir permite aproximarse al Monasterio atravesando paisajes montañosos y zonas agrícolas, mientras otros itinerarios conectan distintos puntos del entorno arqueológico. En Petra, caminar no es simplemente desplazarse entre monumentos. Es una manera de comprender el lugar.

Little Petra y el gran camino de Jordania

La experiencia se amplía al salir del recinto monumental. En Beidha y Siq Al-Barid, la conocida como Little Petra, aparecen antiguas cisternas nabateas, restos neolíticos, pinturas murales y estrechos caminos entre montañas y wadis. Algunas rutas de la zona ofrecen además vistas abiertas hacia Wadi Araba.

Petra forma parte también del Jordan Trail, uno de los grandes recorridos a pie del país. El tramo que une Dana con Petra recorre 72,6 kilómetros en cuatro jornadas y atraviesa ecosistemas, cañones y paisajes de montaña antes de alcanzar la antigua capital nabatea. Desde allí, el sendero puede prolongarse hacia Wadi Rum durante otras seis jornadas y 125,4 kilómetros.

Para quien entiende el viaje también como una forma de caminar, llegar a Petra después de varios días sobre el terreno cambia por completo la relación con la ciudad.

Sabores, artesanía y tradiciones

Pero Petra también puede conocerse desde otros lugares. Petra Kitchen propone ponerse el delantal y cocinar junto a chefs locales recetas habituales en las mesas jordanas, utilizando productos frescos de la zona. En los programas de varias noches, la experiencia puede comenzar incluso en los mercados, buscando los ingredientes que después acabarán en la cocina.

El Shaqilah Centre, por su parte, acerca a los viajeros a la artesanía tradicional mediante talleres de plata, cerámica, talla en piedra o pintura con henna, además de permitir compartir cocina casera jordana.

La historia también puede mirarse hacia arriba. El Astronomical Tour in Petra, desarrollado por un arqueólogo y astrónomo jordano especializado en la civilización nabatea, relaciona arqueología y astronomía para acercarse al pasado de Petra desde una perspectiva diferente.

En Ammarin Bedouin Camp, un proyecto de desarrollo comunitario sostenible gestionado por beduinos locales, el patrimonio se encuentra con las tradiciones de quienes siguen viviendo en este territorio. Y en Henna Fantasia, la música, las danzas y las vestimentas tradicionales convierten la cultura popular en una experiencia compartida con los visitantes. Son formas distintas de acercarse a Petra que tienen algo en común: hacen que el viajero deje de ser únicamente espectador.

Cuando Petra se queda a oscuras

Hay otra Petra que aparece cuando el sol desaparece. Petra by Night recupera el recorrido por el Siq después del anochecer, siguiendo un camino iluminado por unas 2.000 velas hasta llegar al Tesoro.

La experiencia, creada originalmente en 1998 y renovada en mayo de 2025, incorpora proyecciones, sonido y narración para acercarse al legado nabateo desde una atmósfera completamente diferente. Actualmente se celebra cinco noches a la semana, de domingo a jueves, a partir de las 20:30 horas. Quizá la mejor manera de descubrir Petra sea precisamente esa: no tener demasiada prisa por abandonarla.

Después del Tesoro todavía quedan senderos, miradores y montañas. Está Little Petra y está el Jordan Trail. Están los sabores que se aprenden junto a un cocinero, la artesanía, las tradiciones beduinas y un cielo que permite contemplar la ciudad desde otra perspectiva. Y está el regreso nocturno al Siq, cuando las velas sustituyen al sol y la piedra adquiere otra presencia.

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