Diez años después de abrir sus puertas, Perrachica inicia una nueva etapa en Madrid con una carta más ambiciosa, una identidad renovada y un espacio rediseñado que refuerza su esencia como uno de los grandes clásicos gastronómicos de Chamberí.
Celebrar una década en la escena gastronómica madrileña no es casualidad. Es el resultado de una identidad clara, una cocina que conecta con el público y un espacio que se convierte en punto de encuentro. En su décimo aniversario, el restaurante Perrachica da un paso adelante con una reconceptualización integral de su cocina, su imagen y su interiorismo, reafirmando su posición como uno de los referentes culinarios del barrio de Chamberí.
El emblemático restaurante madrileño inicia una etapa más madura y ambiciosa bajo el paraguas del grupo GLH Singular Restaurants, que continúa apostando por la evolución de sus espacios gastronómicos.
La renovación comienza en lo esencial: la cocina. La nueva carta apuesta por el producto, la estacionalidad y los sabores reconocibles, reinterpretando clásicos de la gastronomía española con una mirada contemporánea. A esta transformación gastronómica se suma una nueva identidad visual y un interiorismo renovado, con espacios más limpios, materiales naturales y una atmósfera más cálida que acompaña la experiencia culinaria. La nueva propuesta gastronómica de Perrachica se apoya en una idea clara: una cocina honesta, reconocible y centrada en el producto. El restaurante mantiene algunos de sus platos icónicos, pero introduce nuevas elaboraciones que elevan la experiencia culinaria.
Entre los entrantes fríos, destacan clásicos reinterpretados como la ensaladilla clásica de atún o el bocadito de anchoa con hojaldre y queso crema. También brillan propuestas que ponen el foco en el producto de temporada, como la ensalada de tomate dulce con burrata artesana o la combinación de tomate, aguacate y ventresca.
Los entrantes calientes mantienen el carácter castizo del restaurante, pero con un toque más elaborado. Aquí aparecen platos como las rabas de calamar de potera con huevo frito, las patitas de pulpo a la brasa o versiones mejoradas de clásicos como el taco de gambón al ajillo con chipotle y los huevos fritos con pisto de verduras al carbón. No faltan imprescindibles como las alcachofas a la brasa o las croquetas de jamón ibérico, fieles a la esencia de la casa.

Arroces, carnes y pescados para una experiencia más completa
La evolución gastronómica también se refleja en los platos principales, donde la técnica y el producto se convierten en protagonistas.
En la sección de arroces y pastas, destacan incorporaciones como el arroz a banda con langostino de Sanlúcar, los macarrones gratinados con chorizo de León o los canelones de carne picada y jamón ibérico. También se actualizan recetas como el risotto de puntalette con setas, trufa y parmesano.
La carta suma además propuestas frescas como el crudo de atún de almadraba con aliño de tomate rallado, que refuerza la apuesta por sabores intensos y producto de calidad.
En carnes y pescados aparecen platos como el entrecot de atún a la parrilla con salsa romesco, el steak tartar con patatas fritas y pan carasau o la milanesa de pollo de corral con salsa de champiñones, junto a clásicos imprescindibles como el solomillo a la parrilla o la chuleta de lomo de ternera madurada.
La experiencia culmina con una carta de postres que mantiene grandes favoritos del público —como la tarta de queso, la galleta caliente con helado o el sorbete de limón— e incorpora nuevas creaciones como el tiramisú pistacho Dubái o una tarta de limón sin gluten.

Un nuevo interiorismo para una etapa más madura
La renovación de Perrachica no se limita a la cocina. Coincidiendo con su décimo aniversario, el restaurante presenta también una nueva identidad visual bajo el claim “Chamberí Classic”, que refleja su evolución hacia una marca más refinada y atemporal.
El rediseño del espacio apuesta por menos ruido visual y más autenticidad, con una estética que combina materiales naturales, texturas orgánicas y una paleta cromática contemporánea. El resultado es un ambiente más cálido y elegante, que mantiene la esencia industrial que siempre ha definido al restaurante.
Entre las novedades destaca la nueva cabina de DJ, concebida como un auténtico escenario dentro del local, reforzando la dimensión social y dinámica del espacio. La introducción de tonos como el verde agua conecta el interiorismo con la nueva identidad visual, creando una atmósfera coherente, moderna y acogedora.
Con esta renovación integral, Perrachica reafirma su papel como uno de los grandes clásicos gastronómicos de Chamberí, demostrando que la evolución puede convivir con la esencia que lo convirtió en un referente en Madrid.

