Hay reaperturas que son noticia y otras que son acontecimiento. La de Gran Hotel Taoro pertenece a esa segunda categoría. Más de un siglo después de cambiar para siempre la historia del turismo en España, este icono de la hotelería europea vuelve a abrir sus puertas en Puerto de la Cruz para reclamar su lugar como destino imprescindible de Tenerife y del viaje contemporáneo.
Tenerife un destino que siempre vuelve a empezar
Tenerife es una isla que se reinventa sin perder su esencia. Entre paisajes volcánicos, pueblos con memoria, tradiciones vivas y una naturaleza exuberante, el norte de la isla conserva una identidad auténtica que seduce al viajero que busca algo más que sol y descanso. Puerto de la Cruz, cuna del turismo en Canarias desde el siglo XVI, representa como pocos lugares esa mezcla de historia, cultura y sofisticación serena.

En este escenario privilegiado, Gran Hotel Taoro ha sido durante generaciones mucho más que un alojamiento. Ha sido punto de encuentro, símbolo de modernidad y puerta de entrada a una forma de viajar que entendía el lujo como experiencia, tiempo y lugar. Su reapertura devuelve a Tenerife una pieza esencial de su relato turístico y cultural.
Un hotel que cambió la historia de la hospitalidad en España
Inaugurado en 1890, Gran Hotel Taoro fue el primer gran hotel de lujo de España. Concebido por visionarios canarios, británicos y alemanes y diseñado por el arquitecto francés Adolphe Coquet, el edificio nació con vocación internacional y espíritu pionero. Desde sus salones y jardines se escribieron páginas fundamentales del turismo europeo, acogiendo a figuras como Agatha Christie, el rey Alfonso XIII o el duque de Kent.
Más de un siglo después, el hotel reabre tras una profunda rehabilitación que respeta su arquitectura neoclásica y su alma original. El proyecto, impulsado por el Cabildo de Tenerife y dirigido por los arquitectos Virgilio Gutiérrez y Eustaquio Martínez, ha sabido preservar el carácter histórico del edificio mientras lo adapta a las expectativas del viajero actual. El interiorismo, obra del estudio DISHOT, apuesta por una elegancia serena de inspiración colonial moderna, con materiales nobles y una paleta cálida que conecta pasado y presente.

Un refugio contemporáneo con vocación cultural y experiencial
Hoy, Gran Hotel Taoro se presenta como un refugio urbano cargado de significado. Sus 199 habitaciones y suites, su lobby bar, su wellness center y sus espacios abiertos dialogan con el entorno natural del norte de Tenerife y con la historia del propio edificio. Todo está pensado para ofrecer una experiencia personalizada, donde el legado histórico convive con el confort, el diseño y el servicio de excelencia.
La reapertura del hotel no solo recupera un edificio emblemático. Recupera una manera de entender el viaje, el tiempo y el destino, posicionando de nuevo a Puerto de la Cruz como enclave cultural y turístico de primer nivel.
Gastronomía de autor como destino en sí misma
La propuesta gastronómica de Gran Hotel Taoro es uno de los grandes pilares de su nueva etapa. Con seis espacios diferenciados y la dirección de chefs de prestigio internacional, el hotel aspira a consolidarse como referente culinario en el norte de Tenerife.

El chef Ricardo Sanz, pionero de la alta cocina japonesa en España, y el chef Emiliano Liska firman OKA, un espacio donde la técnica nipona dialoga con el producto local a través del arte del omakase. Una experiencia basada en la confianza, la precisión y el respeto absoluto al ingrediente.
El chef Erlantz Gorostiza lidera dos conceptos con identidad propia. LAVA es su propuesta más personal, inspirada en la fuerza volcánica de Canarias y en el uso del fuego como herramienta creativa. Un espacio íntimo y exclusivo donde solo ocho comensales comparten mesa con el chef. Amalur, por su parte, ofrece una visión contemporánea de la cocina canaria y española, pensada para compartir, disfrutar y regresar.
La oferta se completa con Atlántico, el espacio matutino con vistas al océano y al Valle de La Orotava, La Carola junto a la piscina con cocina mediterránea al aire libre, y Tagoror Lobby Bar & Lounge, punto de encuentro social en el corazón del hotel.
Bienestar en armonía con el entorno
El bienestar ocupa un lugar central en la experiencia de Gran Hotel Taoro. Jardines exteriores, zonas de descanso y un entorno natural privilegiado invitan a la desconexión y al equilibrio. En febrero abrirá sus puertas Sandára Wellness Center, un espacio concebido desde un enfoque holístico y personalizado, con tratamientos que combinan técnicas especializadas y cosmética de alta gama de Anne Semonin Paris.
Este centro completa la propuesta del hotel con una visión integral del cuidado personal, pensada para quienes entienden el lujo como bienestar, calma y atención al detalle.

Un escenario único para eventos y celebraciones
Tras su restauración, Gran Hotel Taoro se consolida también como referente para eventos, congresos y celebraciones en Tenerife. El hotel dispone de salas de reuniones, espacios exteriores con vistas panorámicas y un Centro de Congresos anexo único en la isla, con 625 metros cuadrados diáfanos iluminados por luz natural.
En total, casi 1.000 metros cuadrados dedicados a eventos permiten acoger encuentros corporativos, congresos y bodas en un entorno que combina historia, elegancia y funcionalidad.
Descubrir el norte de Tenerife desde dentro
Más allá de la estancia, Gran Hotel Taoro propone una forma distinta de descubrir la isla a través de su servicio Xplora. Experiencias diseñadas junto a expertos locales invitan a conocer el norte de Tenerife desde una mirada auténtica, sostenible y profundamente conectada con el territorio. Naturaleza, cultura, gastronomía y tradición se convierten en vivencias exclusivas para los huéspedes del hotel.
Un símbolo que vuelve a mirar al futuro
Hoy, Gran Hotel Taoro reabre como un símbolo vivo de la historia de Tenerife. Un lugar que conserva su memoria, la comparte con orgullo y la proyecta hacia una nueva era. Su reapertura no es solo la vuelta de un hotel, es la recuperación de un icono que fue pionero, que marcó un camino y que vuelve a hacerlo con la misma ambición y elegancia que en 1890.

