5 pueblos con encanto a los que llegar en tren

Liérganes (Santander)
Liérganes (Santander)

El calor aprieta en las grandes ciudades, y con él llega el deseo de escaparse a lugares más tranquilos, frescos y con encanto. España está llena de pueblos que parecen detenidos en el tiempo, donde las calles empedradas, la gastronomía local y los paisajes naturales se convierten en el mejor plan de verano. Muchos de ellos, además, están conectados por líneas de Cercanías, lo que permite dejar el coche en casa y optar por un viaje más cómodo y sostenible. A continuación, de la mano de Trainline, repasamos cinco propuestas ideales para una escapada en tren:

1. Liérganes (Cantabria)

A menos de una hora desde Santander, Liérganes es un pueblo donde la historia y la leyenda se entrelazan. Sus barrios históricos y su arquitectura tradicional invitan a pasear sin prisa. Entre sus curiosidades destaca la leyenda del Hombre Pez, que ha dado identidad al lugar. Además, sus aguas termales y la repostería local, como sobaos y quesadas, hacen de este destino una opción relajante para huir del calor. Se puede llegar en la línea C3 de Cercanías desde Santander.

Cudillero (Asturias)
Cudillero (Asturias)
2. Cudillero (Asturias)

Este colorido pueblo pesquero, a menos de dos horas de Gijón, ofrece una estampa típica de postal: casas colgadas en forma de anfiteatro frente al mar, calles estrechas y un puerto lleno de vida. Además del atractivo visual, la gastronomía local, donde el cachopo y el pescado fresco son protagonistas, convierte la visita en un auténtico festín. Sus alrededores también merecen una caminata, con calas escondidas y vistas costeras espectaculares. Se puede llegar en la línea C4 de Cercanías desde Gijón.

3. Portbou (Girona)

En la frontera con Francia y con el Mediterráneo como telón de fondo, Portbou combina historia, naturaleza y mar. Su papel como lugar de paso durante la Segunda Guerra Mundial le da un trasfondo histórico que se suma a su belleza natural: acantilados, playas de guijarros y calles empinadas con vistas al mar. Un destino poco masificado en la Costa Brava que ofrece tranquilidad y autenticidad. Se puede llegar en la línea R11 de Rodalies desde Girona.

Portbou (Girona)
Portbou (Girona)
4. Buñol (Valencia)

Conocido por La Tomatina, Buñol también ofrece historia, paisaje y tradición más allá de su famosa batalla de tomates. Su castillo medieval y el casco histórico forman parte del encanto de este pueblo valenciano, al que se puede llegar fácilmente desde la capital. Las rutas de senderismo y la cocina de la huerta completan una visita que puede ser tan tranquila como intensa, dependiendo del momento del año. Se puede llegar en la línea C3 de Cercanías desde Valencia.

Buñol (Valencia)
Buñol (Valencia)
5. Álora (Málaga)

A solo media hora de Málaga, este pueblo blanco en la comarca del Guadalhorce combina patrimonio y naturaleza. Su castillo de origen árabe domina un paisaje de calles irregulares y arquitectura tradicional. Muy cerca se encuentra el Caminito del Rey, una de las rutas de senderismo más espectaculares del sur de Europa. Álora también invita a probar la sopa perota, uno de sus platos más típicos. Se puede llegar en la línea C2 de Cercanías desde Málaga.

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